Héctor Escobar: "Investigamos si el tratamiento de la disfunción gonadal mejora la adiposidad visceral y la disfunción metabólica”

viernes, 31 de mayo de 2019

El grupo de investigación del CIBERDEM que lidera Héctor Escobar en el Instituto Ramón y Cajal de Investigación Sanitaria (IRYCIS) centra su trabajo en el estudio de la influencia de los esteroides sexuales en el desarrollo de la adiposidad abdominal y de la disfunción metabólica del tejido adiposo visceral en humanos, como factores etiopatogénicos de la resistencia insulínica y la diabetes. En esta entrevista, el Dr. Escobar aborda los principales proyectos en torno a los que gira en estos momentos la actividad de su grupo y los nuevos retos que se plantean.

-¿Cuáles son las principales líneas de investigación que centran actualmente el trabajo de su grupo?

-El grupo mantiene sus tradicionales líneas de investigación dirigidas a la asociación bidireccional entre los trastornos gonadales y reproductivos y los desórdenes metabólicos como la diabetes y la obesidad, y ha iniciado recientemente una novedosa y exitosa línea dirigida a la asociación entre complicaciones macrovasculares y neuropáticas de la diabetes tipo 1.

-Una de sus áreas fundamentales de trabajo se centra en el estudio de la influencia de las hormonas sexuales en la disfunción metabólica del tejido adiposo, ¿qué investigaciones desarrollan en este campo?

-Las líneas maestras de esta área de investigación están recogidas en un artículo de revisión del grupo publicado en Human Reproduction en 2014 –titulada ‘The striking similarities in the metabolic associations of female androgen excess and male androgen deficiency’– en la cual abordamos la paradoja de que las complicaciones reproductivas de la obesidad sean el exceso androgénico en la mujer, y el defecto de andrógenos en el varón. Los trabajos posteriores del grupo han abordado esta paradoja utilizando desde técnicas ómicas hasta trabajos puramente clínicos, incluyendo un meta-análisis que demuestra la eficacia global de la cirugía bariátrica como medida más eficaz en la resolución de la disfunción gonadal asociada a la obesidad grave.

-¿Cuál es el balance de la actividad investigadora de su grupo en esta línea?

-Esta línea está siendo muy productiva desde un punto de vista bibliométrico, con la publicación de numerosos originales en revistas internacionales de alto impacto. Pero, sobre todo, nos está permitiendo entender mucho mejor los mecanismo subyacentes a las enfermedades de los pacientes que atendemos en las consultas, sobre todo a aquellos con disfunción gonadal y a los pacientes con obesidad grave. De hecho, nuestros datos han influido en varias guías clínicas recientes de la Androgen Excess Society y la European Society of Endocrinology para el manejo de las enfermedades de exceso androgénico en la mujer, completando su translación a la salud pública.

-¿Qué papel juega la disfunción del tejido adiposo ligada a esteroides sexuales en el desarrollo de la resistencia a la insulina y la diabetes y en desarrollo de otras enfermedades metabólicas?

-Nuestros trabajos demuestran un evidente dimorfismo sexual en la asociación entre obesidad y disfunción gonadal, en la cual juega un papel fundamental la adiposidad abdominal. Nuestra explicación para este dimorfismo consiste en que, en la mujer, el exceso de andrógenos induce adiposidad abdominal resultando en resistencia a la insulina y agravamiento del hiperandrogenismo. En el varón, por el contrario, la falta de andrógenos, o el envejecimiento o el sedentarismo, conducen a un desequilibrio entre la presencia de grasa visceral y la masa muscular que da lugar a adiposidad visceral, resistencia a la insulina y agravamiento del hipogonadismo de mecanismo central. Hemos demostrado, además, que tratando la obesidad mejora la disfunción gonadal, y estamos intentando demostrar que el tratamiento de la disfunción gonadal mejora la adiposidad visceral y la disfunción metabólica mediante el proyecto SEXMETAB del ISCIII.

-¿Se está avanzando en la detección de posibles dianas terapéuticas en esta línea?

-Aunque no es nuestro interés fundamental en estos momentos, hemos abordado este tema con técnicas de genómica, transcriptómica, proteómica y más recientemente el estudio no dirigido de miRNAs como marcadores diagnósticos y quizá terapéuticos de la obesidad y del exceso androgénico. Datos preliminares de este último estudio han sido publicado recientemente en Metabolism – Clinical and Experimental, y estamos estimando su potencial como biomarcadores en series propias de pacientes más amplias.

-Trabajan también en el estudio de la influencia de los esteroides sexuales en la respuesta a los macronutrientes de la dieta, ¿cuál es el balance de sus investigaciones en este campo?

-Este estudio está actualmente en fase de análisis y publicación de resultados. Los datos analizados y publicados parcialmente hasta la fecha demuestran que la glucosa induce una respuesta postprandial inflamatoria y de estrés oxidativo mucho más marcada que la ingesta de grasas y proteínas. Esta respuesta está además alterada en pacientes con obesidad, pero hasta la fecha no hemos detectado diferencias en la misma que dependan del sexo o de los esteroides sexuales.

-Otra de sus áreas de investigación se centra en el síndrome del ovario poliquístico, ¿qué balance hace de sus trabajos en este campo?

-Nuestra línea de trabajo en síndrome de ovario poliquístico cumple actualmente 25 años de existencia y ha dado lugar a numerosas aportaciones, siendo imposible detallarlas en una entrevista breve. Quizá destacaría por su originalidad nuestra descripción del síndrome de ovario poliquístico como complicación metabólica más prevalente en mujeres con diabetes tipo 1 y, por su repercusión sanitaria, nuestra participación en guías clínicas para el manejo de este síndrome de diversas sociedades científicas. Pero lo más satisfactorio para nosotros es que el aprender de nuestras pacientes las características únicas de su enfermedad nos permite ofrecerles un manejo diagnóstico y terapéutico adecuado a la evidencia científica, mucho antes de que estas medidas sean adoptadas universalmente en la práctica clínica habitual.